Empujando al Próximo Nivel

“Conviértase en un estudiante del éxito. Lea todas las revistas que hay, estudie los libros más recientes, asista a cursos y seminarios ofrecidos por los expertos. Únase a una asociación de excelencia. Tome la decisión.” – David Martin

He aquí una revisión de un correo electrónico enviado el año pasado al grupo en inglés. Son cosas buenas. ¿Y por qué son buenas? ¿Por qué se tratan de mí?

No. No por eso, sino por la lección que aprendí acerca de como esforzarme por encima de las limitaciones que me imponía my mente consciente.

Léelo con intención.

Hace unos días, en una llamada en conferencia, recordaba a mi instructor de Taekwondo.

El maestro Lee llegó a los Estados Unidos procedente de Corea durante los años 70. El es el antiguo capitán del equipo de Taekwondo de los marinos surcoreanos y ganador de 14 medallas de oro entre 1960 y 1970, una hazaña nunca igualada hasta la fecha. Demás está decir que él es un competidor sumamente intenso.

Lee trajo consigo la misma intensidad para entrenarnos. El sencillamente no sabía cómo hacer las cosas sin ponerles todo su esfuerzo. Hoy en día, mucha gente consideraría sus tácticas obsoletas y rayando en la barbarie, pero les aseguro que funcionan.

Bajo su tutela se ganaron más medallas a nivel internacional que bajo ningún otro entrenador.

Si hay algo que el maestro Lee lograba hacer y que es más importante aún que el entrenamiento físico o técnico fue siempre su habilidad para lograr sacarle el máximo rendimiento a los competidores.

Durante una sesión de entrenamiento, Lee nos dirigía en una rutina que consistía en 50 repeticiones de un ejercicio, primero del lado derecho y luego del izquierdo. Esta rutina generalmente se hacía al final ya que luego de ella quedábamos exhaustos.

Ese día en particular, no sé si había luna llena o que sucedía, pero cuando llegó a 50 repeticiones siguió de largo. Como estábamos condicionados a esforzarnos, sencillamente continuamos el ejercicio.

Luego de que la cuenta llegó a 98 o 99, Lee se detuvo y nos gritó diciendo: “No está bueno. ¡Comiencen desde uno!

¿Cómo? Todos nos miramos estupefactos, pero nos agachamos y comenzamos nuevamente. Mientras tanto, él continuó ladrando instrucciones: “¡Sólo enfóquense en lo que están haciendo!

Está bien“, pensamos.

Hasta que llegó nuevamente casi hasta 100 y se detuvo.

No está bueno. ¡Comiencen nuevamente desde uno!

Y yo pensé: “¿Qué diablos está pasando aquí?

Esto continuó durante un rato. Cuando toqué luego el tema con un compañero de equipo, llegamos a la conclusión de que habíamos hecho unas 300 repeticiones de cada lado cuando normalmente hacíamos 50. ¡Wow!

Logramos hacer más repeticiones que nunca antes. Lee logró que mantuviéramos nuestro enfoque en la rutina de ejercicio y no en la cuenta de repeticiones. Nuestra capacidad de llegar al próximo nivel estaba limitada solamente por nuestras ideas sobre la cuenta que se llevaba.

Lo que aprendí desde ese día es que no importa cuánto sé hacer, siempre puedo hacer algo más. Puedo traspasar los límites que me he impuesto no importa lo que pase.

No importa cuál es la meta que tratas de alcanzar o el reto que enfrentas – tu puedes sobrepasar tus propios límites. Puedes alcanzar un nuevo nivel de rendimiento.

Escoge un nivel alto y esfuérzate más allá de tu nivel actual de expectativas.

¡Pon todo lo que tienes en todo lo que haces porque lo mejor está por venir!

Comments are closed.

Password Reset

Please enter your e-mail address. You will receive a new password via e-mail.